Maridajes

"La unión de contraste o equilibrio entre vinos y platillos".

La palabra "Maridaje" proviene del término francés "Mariage" que significa matrimonio, matrimonio entre el comer y el beber, para encontrar la pareja perfecta y se acompañen mutuamente.

El maridaje en sí mismo es un arte al que no sólo tienen acceso los expertos; su secreto reside en arriesgarse y experimentar, tratando de asociar las diferentes cualidades y características del vino y los platillos a disfrutar, dejando que se complementen entre sí. Para lograr una buena elección, simplemente es importante conoce lo más básico del mundo del vino.

La finalidad del maridaje es combinar las cualidades y las principales características del vino para lograr un "festival de sabores". El vino, además de optimizar el sabor de los alimentos, logra ablandarlos por su ligera acidez, provocando que tanto su consistencia como sabor sean diferentes.

Recomendaciones de maridajes de acuerdo a las características del vino

Vinos blancos ligeros:
Idealmente se complementan con: pescados poco condimentados, a la plancha, crustáceos cocidos y carnes blancas.

Vinos blancos con cuerpo:
Ideales con moluscos de concha, ostras y almejas y en general pescados de sabores definidos, con salsas condimentadas, camarones, langostinos y langosta a la parrilla.

Vinos blancos reserva:
Ideales para pescados y mariscos fuertemente condimentados y marinados, aves y ternera a la parrilla, ahumados o encostrados.

Vinos blancos secos y semisecos:
Ideales para ceviches, carpaccio, camarones, langostas en escabeche o aves en salsa de hierbas finas.

Vinos rosados:
Ideales para acompañar carnes blancas, como aves y pescados en salsas ligeras, carnes frías y patés, así como paella y algunos postres.

Vinos tintos jóvenes:
Ideales para carnes a la parrilla, estofados, quesos jóvenes (suaves) y comidas ligeramente condimentadas.

Vinos tintos reserva:
Ideales para cortes de carne finos asados o a la parrilla, animales de caza, venado, conejo, así como quesos fuertes condimentados.

Vinos espumosos:
Ideal con aperitivos, canapés, pescados y mariscos en general.

Vinos dulces:
Generalmente acompañan a los postres de frutas ácidas con bajo contenido de azúcar.